Soy un hombre y estoy fumando en pipa. Y no pienso pedir disculpas.

La noche es un microuniverso donde está en calma el mundo.

Uno está acomodado en el sofá, observa la pared y se dice, sería hermoso crear un lugar en el que escribir mientras se fuma. Fumar: el verbo prohibido en el siglo XXI. Apestados y perseguidos, dóciles como mantas viejas, nos replegamos al refugio del sillón solitario en el salón, proscritos de los templos de la asepsia.

Fuimos legión, ahora sólo somos sombra.

Ahora sólo hablamos desde la intimidad de un lugar público y virtual. No importa. El tiempo está de nuestra parte, pienso, mientras aspiro el humo del Bob’s Square Cut. El resto, es humo.

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