“Fuimos legión, ahora sólo somos sombra”
Hace mucho tiempo, fumaban los sacerdotes. Se fumaba para comunicarse con los dioses, para buscar la paz (con uno mismo y con los demás)
Luego, fumar, dejó de ser algo selecto. Todos podían fumar. Muchos, muchísimos fumaron.
Como todo aquello que, siendo sólo para algunos, muchos practican, se volvió contra ellos.
Ahora, fumar mata, fumar es malo, ya no lo hace todo el mundo, ya no es algo “bien visto” socialmente…
Ahora, el fumador, se ha convertido en un mercenario de la vida.
Desde ahora es cuando murmurarán a nuestras espaldas -o nos increparán a la cara- y nos señalarán con el dedo -”Mira…¡ése fuma!”
Pero nos equivocamos, ahora es cuando aprenderemos a fumar.
Por fin, fumar, volverá a ser lo que nunca debió dejar de ser, algo destinado a unos elegidos.

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