Noche de sábado, solo en casa. La perra duerme a mi lado.

En la ARD (la televisión pública alemana) emiten un documental sobre Ostpreußen (Prusia del Este) y los años 30 y 40.

[Antiguamente, el Imperio Alemán de Bismarck era más amplio de lo que hoy es Alemania: todo el norte de lo que ahora es Polonia, pertenecía a Alemania. La derrota en la I Guerra Mundial obligó a los alemanes a entregar gran parte de Prusia, quedándose sólo con Ostpreußen, la cual estaba aislada por tierra del resto de Alemania por el conocido como corredor polaco: el que Hitler siempre reclamó como suyo e invadió, dando así comienzo a la II Guerra Mundial. Pero tampoco querría ahora empezar a divagar sobre la Historia. El pensamiento es otro.]

Imágenes de Königsberg, la capital de Ostpreußen. Hoy aquello es Rusia y se llama Kaliningrado. Blanco y negro, muchos humanos con movimientos antinaturales por la capacidad técnica de la época. Gente extinguida. Niños que van de vacaciones allí y viajan en trenes con vagones escritos con la letra gótica que hoy todavía asusta. Cantos desaparecidos de voces muertas. Fotografías. Niños entrenando formación militar con palas de cavar en 1944. Gente que observa a la cámara con esa curiosidad inocente del ser humano no acostumbrado a ser imagen. No, no veo a nadie fumando en pipa, pese a que lo hacían en esa época prácticamente todos los hombres que habían cumplido ya los 21. Por entonces, un padre regalaba a su hijo su primera pipa, diciéndole, ya eres un hombre. No sólo en Alemania: en prácticamente toda Europa. En las imágenes, grabadas lógicamente por el régimen nazi, como decía, no aparece nadie fumando en pipa. El tabaco era uno de los mayores enemigos del régimen: Hitler, ex-fumador, inventó el talibanismo antitabáquico. La propaganda ataca(ba) a los fumadores como antipatriotas que debilitaban su cuerpo y la raza.

Y pienso: uno sólo puede ver estas cosas en la televisión fumando una pipa. La conexión física con un tiempo pasado, en el que fumar en pipa era algo tan habitual que no merecía destacarse.

Adolf Hitler, precursor de muchos talibanes del siglo XXI, esta pipa de espuma de mar llena de St. James Flake va por ti.

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