La canadian de espuma de mar va finiquitando su carga. El disco que suena está en la última canción. Es 31 de diciembre y 2009 va a convertirse en un resumen especial como suplemento en los periódicos. Algo desecado, con fotos que resumen acontecimientos como las fotos de los libros de Historia dicen contarnos cosas.

No voy a hacer un post íntimo de resumen de 2009, ni con propósitos para el nuevo año. Quizá atente contra el propio concepto de blog, pero violar las reglas, además de haber sido una satisfacción que aplico indiscriminadamente contra las norms absurdas, va a ser dentro de poco la única opción posible para mantener la dignidad. Hablo de 2010 y sus leyes sacadas de la manga. Hablo de ser un ser humano con derechos y proclamarlo, lo cual está muy feo. Quién te manda a ti tener dignidad, hijo, vaya manta de hostias te vas a llevar en la vida, dijo mi madre hace muchos años, cuando empecé a manejar el concepto de no engañarme a mí mismo. Nada es más triste, nada es más patético que observar la carencia absoluta de resistencia e insubordinación de un colectivo que suma el 35% de la población al que le están recortando sus libertades civiles, amparada en una supuesta protección de un concepto tan curioso como Salud Pública: la misma que vende legalmente e ingresa los importantes impuestos indirectos derivados de su venta.

Para despejar dudas, lo diré de una forma clara: nadie tiene por qué tragarse el humo de un fumador. El fumador es una persona que decide fumar para sí, no para los demás. Por tanto, los daños que se haga, no tienen que pasarse a nadie. Eso es algo clarísimo que no necesita mayor aclaración. La parte de la ecuación que se obvia, es que al igual que nadie tiene por qué tragarse ese humo, al fumador le asiste el derecho a emitir ese humo. Compra un producto legal y lo consume. Por tanto, el mismo derecho asume al fumador y al no fumador. En colisión, la solución lógica es la separación: igual que las parejas que no van juntas al cine porque a ella no le gustan las películas de acción y él odia las comedias románticas, la gente es perfectamente capaz de tener sus propios planes y acudir a dos locales diferentes: uno donde se permita fumar, uno donde no. Nadie entra donde no quiere entrar, lo cual es un peligroso ejercicio de libertad. Por tanto, avanzamos un paso más en la hipocresía y creamos una legislación que, aparte de suponer una absoluta pérdida de dinero para aquellos hosteleros que adaptaron hace cuatro años sus locales, nos tutele y nos niegue el derecho a la decisión sobre nuestro propio cuerpo y nuestra propia vida.

Evidentemente, esto no tiene nada que ver con ideologías ni colores gubernamentales. La política estadounidense tampoco tiene nada que ver con la política, sino con los movimientos en la sombra de quienes verdaderamente gobiernan. Este año se aprobará la nueva Ley Antitabaco y los escáneres corporales en aeropuertos. Quien no quiera ver la magnitud del movimiento global en el que estamos inmersos pertenece a ese amplio grupo de necios que afirma que prohibiendo fumar mejorará la salud de miles de personas, ignorando las ondas wireless de internet y móviles y la contaminación ambiental de ciudades como Madrid, que como bien sabemos, es culpa de los fumadores: desde 2010 los visitantes de Madrid ya no verán la seta negra que se yergue sobre la ciudad ni tendrán los mocos negros cuando se suenen los dos primeros días.

Sin embargo, la ley pasará sus trámites parlamentarios con la aprobación de la UE la cual cuenta con la aprobación de EEUU, y con la pasividad sorpresiva de quienes desconocen su propia dignidad en un mundo teledirigido. Eso no será noticia. La noticia será cómo algunos mantendremos nuestra dignidad frente a la idioticia pasiva. A todos ellos, a los que aceptan, a quienes se la suda porque esto no va con ellos, les dedico las últimas briznas de tabaco de mi pipa. Porque no hay peor esclavo que el hombre libre que se arranca a sí mismo la libertad.

En 2010, no pienso dejar de ser una persona coherente. Le joda a quien le joda.

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