Anuncio en La Vanguardia, 9 de octubre de 1983.


Un hombre que fuma en pipa es más pausado que los demás.

Mírelo: sus movimientos son cómo “medidos”, su pulso es seguro, su respiración, serena, su mirada, atenta. Toda su persona irradia una extraña fuerza, la fuerza del que ha entendido que vivir es mucho más fácil de lo que parece. Porque, a su manera, es un filósofo. Sabe que ante cualquier fracaso, cualquier triunfo, cabe detenerse para reflexionar. Sabe que la acción no es siempre movimiento. Y es cuando coge su pipa.

Coge su pipa con el mismo respeto que un violinista su violín, porque la pipa tampoco es sólo un instrumento. Carga su pipa cuidadosamente y sin prisas el ritual ya ha comenzado y cada fase se debe cumplir religiosamente. Enciende su pipa, atento a cada latir de la llama… y respira, respira lentamente el humo fresco y aromático, sin avidez sin ansias de consumir, porque el placer del fumador de pipa detiene el tiempo. Fumar en pipa es un arte minucioso y para iniciados. Fumar en pipa es descubrir secretos del Hombre y de la Naturaleza. El fuego, el aire, el mar y la tierra se vuelven cómplices del que tiene el valor de amaestrarlos, la paciencia para adaptarse a su ritmo, mucho más lento y potente que nuestros relojes. Cuando un poco de tabaco se consume en una pipa, algo muy importante está sucediendo: los Elementos se funden y se confunden en la mano y en la boca del Hombre… por unos minutos de placer. El placer de saborear un tabaco digno de protagonizar tal ceremonia. Como Gravina. Cuatro tabacos de prestigio, Virginia, Burley, Oriental y Kentucky unen íntimamente su aroma y sabor en Gravina. Sólo la auténtica elaboración Cavendish es capaz de conseguir esta mezcla especial. Primero, se trata el tabaco con vapor, para que se abran los poros de las hojas y luego penetren mejor los diversos sabores que se añaden. Después, se pone el tabaco en moldes que se prensan para formar las llamadas ‘‘tortas’ Se deja el tabaco en reposo y es cuando tiene lugar la segunda fermentación tan propia del Cavendish.

Inimitable. Un hombre que fuma en pipa es más pausado que los demás. Porque ha entendido que vivir es mucho más fácil de lo que parece.

Qué tiempos aquellos, en los que uno podía escribir un largo copy sobre algo que le tocaba el alma.

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