Toda sociedad que se define como avanzada copia determinados patrones.

Una sociedad avanzada que se precie deberá compadecerse cíclicamente (para ser precisos, a partir de mediados del mes de diciembre) de desolaciones lejanas que impidan ver la miseria local.

La paradoja ha de ser su terreno. Por ello, las sociedades avanzadas levantarán su voz indignadas contra la ablación del clítoris en Sudán, mientras emiten películas de violento contenido sexista. Se escandalizarán por la contaminación atmosférica mientras nadie renuncia a su coche. Argumentarán con profusión de detalles las ventajas de reciclar papel mientras degluten carne con clembuterol. Algunos, no obstante, percibirán esto último como inadmisible y se harán vegetarianos o veganos, y le contarán a todo el mundo vía Facebook su menú de hierbas desde un móvil con internet: bien lo sabemos, las radiaciones móviles no afectan a nadie, para nada.

En una sociedad avanzada que se precie, se venderán libros electrónicos a personas que no leen. Se criticarán los modelos de gobierno de países de Oriente Medio mientras defienden un modelo de gobierno basado en la Ley d’Hont. Se tratará de impedir la proliferación nuclear: la de nuestro lado de la cuerda es legítima. Se defenderán las energías renovables mientras las bolsas de plástico gratuitas del supermercado se emplean como bolsas de basura. Se asumirá la margarina hecha con grasas vegetales de origen desconocido y la leche aguada como modelos de vida sana. Se atacará el sedentarismo y la obesidad mórbida mientras se construyen take-aways y pantallas de plasma formato sábana. No se podrá llamar negro a un negro, pero sí culpable a un presunto culpable: los juicios, si no son paralelos y televisados, no son juicios. Se estigmatizará a los fumadores como asesinos, rémoras de un modelo de civilización antiguo, enfermos y egoístas, mientras el Estado ingresa en impuestos indirectos todo el dinero que los sanos no podrían pagar con sus impuestos. Se les arrinconará a esquinas sucias de las calles, calles desbravadas y sin resguardo alguno, expuestos a la lluvia y a la contaminación automovilística. Se les tratará como a ciudadanos de segunda, incapaces de elegir la posibilidad de entrar libremente en locales donde se fume, siempre que éste no sea un psiquiátrico, una cárcel o un hotel.

Toda sociedad que se define como avanzada copia determinados patrones. El más básico de todos: la hipocresía.

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