Hay una realidad desconocida para los talibanes integristas y para los yonkis compulsivos del cigarrillo: disfrutar de un sabor nuevo cada vez que fumas un tabaco diferente. Esto, que parece una obviedad para quienes fumamos en pipa, no lo es para el resto de fumadores; si acaso, es algo que intuye el fumador de puros, que busca matices diferentes dentro de un sabor aplastante.

Al igual que existen días en los que te apetece un gin-tonic y otros en los que un whisky necesita acompañarte, los tabacos de pipa tienen la maravillosa propiedad de ser completamente diferentes y de maridar de formas inimaginables con tu estado de ánimo o tu paladar. Saber eso añade dos puntos más de emoción cuando te dispones a probar por primera vez una mezcla hasta entonces desconocida.

Cuando hablamos no ya de una marca comercial que puedes conseguir en un estanco, sino de una mezcla personal de un experto, esta excitación sobrepasa los límites de lo permitido en el Código Penal. Por eso voy a hablar hoy de la Pipaforo Mixture, una mezcla de Fernando AC, experto valenciano, que tuvo a bien regalarme una bolsa para pulsar mi opinión.

Esta mezcla, creada en exclusiva para los miembros del más importante foro de fumadores de pipa de habla hispana del mundo, el Pipaforo, está compuesta por virginias rojos, virginias rubios, una generosa proporción de perique de corte largo y un toque de kentucky curado al fuego, según la descripción del creador. La primera impresión visual es homogénea, de un corte clásico, donde los diferentes tabacos empleados se conjuntan en una compacta gama de color que abarca desde el dorado brillante hasta el pardo más oscuro del kentucky y el perique. Olfativamente, predomina la presencia neutral del virginia, con sus clásicos matices ligeramente cítricos, y se aprecia un tono a melaza. La carga de la cazoleta es, como dicen los alemanes, kinderleicht, fácil hasta para un niño, gracias al fino corte de la hebra.

Al prender el tabaco, aparecen inmediatamente en el sabor las notas predominantes del kentucky, y del perique, en menor medida. Un sabor cremoso y potente a la vez, que advierte: este es un tabaco que debe ser consumido lentamente y a un ritmo muy suave. Las mezclas con kentucky tienen una particularidad: fumado a velocidad de crucero deviene en un sabor agrio; la Pipaforo Mixture, además de certificar esto, añade un punto extra de dificultad: su humedad tiende a calentar la cazoleta, lo cual contribuye al amargor si no se fuma con delicadeza. Por ello el mezclador lo recomienda consumir algo seco, presumo.

Según nos vamos acostumbrando a la mezcla y hallando el ritmo idóneo de pitada, el toque de perique y el kentucky nos ofrecen una sinfonía de matices revelando su carácter: briznas de ketchup, chocolate refinado, van conjuntándose con la natural dulzura del virginia, las ya clásicas notas a miel, revelando desde media fumada un impacto nicotínico medio-alto que contribuye también a que animoremos el ritmo de fumada. Es una mezcla delicada y poderosa al mismo tiempo, un pura sangre que hay que saber domar y cabalgar.

En definitiva, un notable muy alto. La Pipaforo Mixture es un tabaco no apto para recién iniciados, que exige atención por nuestra parte pero que a cambio nos devuelve un sabor reflexivo, redondo, ampuloso. Como el University Flake de Peterson (también con kentucky, originalmente), podría compartir su lema: a mixture for the thinking man. Un gran debut de Fernando AC.

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