Levantarse a las 7:50am. Observar que, tras tres días de lluvia, agosto vuelve a parecerse un poco a agosto. Incluso en Berlín.

Ducharse. Desvendarse la mano, observar el moratón creciente y el dolor menguante. Volver a vendarla.

Subirse en el tranvía para ir a la oficina al ritmo del nuevo disco de los Arcade Fire, The Suburbs. No saber todavía si te gusta o lo consideras un paso atrás, un estancamiento. Quizá esos son también los buenos discos: los que no clasificas de inmediato.

Trabajar. Resolver marrones. Trabajar. Conocer a la nueva incorporación. Trabajar. Hacer la pausa de la comida con los compañeros bajo las vías elevadas del metro de Schlesisches Tor. Hacer algunas fotos con tu cámara nueva. La que te hablará de cielos y sombras durante los próximos años, si nada se tuerce.

Ese es un gran si.

Trabajar. Volver a casa a las 6pm. Traducir y traducir. La muñeca que se queja, pero el dolor es sólo un topónimo en el diccionario. Los compromisos están para cumplirlos.

Ver que es la 1am cuando respiras, aliviado.

Y al final de todo, una pipa bien cargada de Best Brown Flake. Esta.

Anuncios