De forma silenciosa. O al menos, intentándolo.

Por estas fechas, hace dos años tomaba un avión de ida, emprendiendo sin saberlo un viaje del que todavía no sé si he regresado.

Observo las latas vacías que he acumulado en estos dos años transcurridos desde entonces. Podría contarlas, establecer muestras significativas y promedios más o menos sorprendentes de consumo. Hacer análisis y lecturas más o menos interesadas de si fumé más virginias puros que mezclas latakiadas cuando mayor fue la soledad. Extraer conclusiones que sirvieran para que aquellos que leen y nos engloban a todos los fumadores en el mismo saco pudieran comprender hasta qué punto el ánimo influye en elegir un tabaco u otro, como quien cambia la clásica cerveza por un whisky en esas noches en las que todo pesa más de lo esperado.

No obstante, no lo hago. Pienso en Yann Tiersen mientras cuento las últimas latas compradas en el último viaje. Dos de 1792, dos de Full Virginia Flake, una de Sam’s Flake, otra de St. James Flake y dos de Peterson, el novísimo Perfect Plug y el University Flake. La bodega crece, probablemente haya ya del orden de unas cuarenta o cincuenta latas envejeciendo.

Durmiendo el sueño de los justos, hasta que decida despertarlas y disfrutarlas, como se despiertan los grandes reservas o los whiskies de los barriles.

Mientras cuento las latas, pienso también que en este tiempo transcurrido desde el último post, han llegado tres nuevas pipas a la rotación. Una esperada, dos regalos que fueron auténticas sorpresas que me emocionaron. Y pienso, he de presentarlas, no lo he hecho. Estaba demasiado ocupado viviendo cosas buenas como para hacerlo.

También pienso, es de noche, y las presentaciones exigen luz y fotografías. Quizá mañana. Bagatelle tiene demasiado ocupado mi foco de atención.

Una vocecilla me susurra
cuatro verdades
Que calan hondo
y suben alto
Las piernas pesan
y los ojos dan vueltas
Vete a saber,
dónde ha caído la boca.

Como un hocico alzado,
escucho la voz, la sigo.
Vamos,
Cambiemos noches por noches
De golpe, el alba
sale vuelta del revés,
Al verdugo le cuesta decidirse

Y en seguida, alguien falta
y el día se llena de nada
Y todo puede llenarse de ausencia.
No hay nada que sepa
ausentarse mejor que ella.

Bagatela, ¿qué me prometiste?
¿Adónde me has llevado?
Las pequeñas ondas
se alejaron rápido

Y encajando el golpe, solapadamente,
como asiduo,
uno consigue pronto su mesa,
sus entradas
Se anuncian rebrotes de llamas
Se esperan sus trenes

Mi pancarta es inútil,
Me han reconocido,
En la hélice por la que pasaron
mis dedos
Me adelanto,
para captar mejor.

No hay nada que hacer
Alguien falta
y el día se llena de nada,
Y todo puede llenarse de ausencia,
No hay nada que sepa
ausentarse mejor que ella.***

No sé si todavía he vuelto de mi viaje de hace dos años, pero puedo declarar que he vuelto a este blog.

***Traducción de la letra original en francés, por gentileza del blog Nuestros Vecinos del Norte

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