Es sencillo adivinar que se avecina una noche de cambios. O una época, un tiempo.

Se sabe por el silencio. De golpe, todo lo que gira a tu alrededor hace un ruido mudo. Sólo escuchas silencio.

Hay días en los que el cambio es dramático e incalculable. Terremotos y abismos en las agendas de teléfono. Y otros en los que los cambios son menores, pero también significan algo.

Las flores de humo inauguran hoy nuevo diseño. Y para cerrarlo, termino mi lata mermada de Epiphany de Cornell&Diehl.

Siempre hay nuevos tiempos a nuestra disposición, hasta cada noche.

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